sábado, 17 de octubre de 2015

2009-REVISTA OFICIAL "El Carnaval ya tiene su escudo"

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"


   ¿Podría este cartel de este año sustituir a nuestro escudo oficial en las fachadas de nuestros edificios municipales, en nuestras banderas azules y blancas, en las calles recoletas de nuestra Huelva pequeña e íntima? Al carnavalero pejigueras, a buen seguro, no le importaría. Pero el ciudadano de a pie, tal vez ajeno a nuestro carnaval, desgraciadamente, ha de saber que la creación de Chema Riquelme no es, ni mucho menos, baladí. Y que, como las grandes obras, basta detenerse ente a él para descubrir, cual Colón, un mundo nuevo.


   La sapiencia artística de Chema va más allá de lo aparente. Y no lo digo yo, que presumo de tener como amigo, con mayúsculas, a uno de los artistas más completos, prolíficos y multidisciplinares de la geografía onubense. Lo dice el propio cartel, que habla por sí solo –como un pegadizo estribillo-, que cobra vida de inmediato, como un tipo en preliminares, que se encarga como un pregón de papel de anunciar a los cuatro vientos que nuestra fiesta va a empezar. Para empezar, su título, Escudo de Huelva, no es casual. Al contrario, resume en tres palabras todo un conjunto de imágenes que nos aporta el relato de quienes somos, de dónde venimos y donde queremos ir… se sea, o no, carnavalero. Pues nuestro carnaval devuelve a Huelva cada febrero lo que Huelva le entrega año a año, incluso siglo a siglo. Porque nuestra pasión carnavalera no se entiende sin el pasado huelvano y sin el presente que vivimos, reflejo del sentir choquero, de nuestras virtudes y nuestras miserias. Para eso es el carnaval. Para eso sus voces.

   Y ahí está el cartel, escorando a la izquierda un árbol de sinople, palabra de origen francés que da nombre al color verde que se usa en heráldica y árbol que, intencionadamente, Chema también ha teñido del color de la esperanza, la que necesitamos para seguir creciendo y la que siempre ha de inundar nuestros corazones, a pesar de enfrentamientos de pasillo, riñas de carpas o diatribas de peñas.

   Ahí está el castillo, de oro y almenado, mazonado de sillares en hileras, como antiguamente se hacían las cosas, he aquí una muestra evidente de nuestro pasado, pero tremendamente erguido y asentado, como nuestra cultura y nuestro carácter, forjados por la gubia del tiempo, la misma que irguió nuestro viejo castillo de San Pedro y la misma que lo hizo desaparecer de la faz de nuestro privilegiado cabezo. Un castillo aclarado, casualmente como se muestra en el escudo oficial de Huelva, con hules, palabra también de origen galo que, en el arte herádico, se expresa a través de un rojo vivo, intenso, como nuestra sangre como la de nuestros ricos antepasados onubenses-tartessos, romanos, árabes… a quienes debemos ser como somos hoy, como es hoy el onubense.

   Ha querido Chema, inteligentemente, dejar todo el protagonismo del centro para la máscara, que nos contempla como un ser superior, con una mirada felina, rotunda, como vigilante de nosotros mismos, pero atravesada de nuevo, la estudiada analogía por un áncora o ancla de sable tan marinera como nuestra piel y tan profunda como nuestras raíces.

   No podía faltar un sello tan particular, todos los autores, en cualquier orden del arte, lo tienen: el choco; las serpentinas y el mar. O, mejor dicho, el océano, que es como un conjunto inmenso e infinito de mares, que es lo mismo (bien lo saben nuestros pescadores…) Y todo bajo un dibujo casi de cómic que Chema maneja a la perfección y que aporta modernidad a nuestro carnaval, aunque a algunos le pese.

   Estoy plenamente convencido de que, de no tener que someterse a unas reglas básicas de cartelería que Chema conoce mejor que yo, hasta le habría añadido un lema carnavalero en sustitución de nuestro aplastante “Portus maris et terrae custodia”, cuanto significado en ese lema. Bien hubiera valido a Chema cualquier letrilla de cualquiera de nuestros autores de carnaval: Jesuli, Fali, Barneto, Antonio Cabezas, Diego Vega, Manolo Fernández, Diego Ortiz, Jesús Manuel León…o, por qué no, una letra que nos integre a todos, un fragmento de “La Punta el sebo levanta…”, y escribo “er” y no “el”, y propongo a la FOPAC que le envíe un ejemplar de esta revista a la diputada catalana Monserrat Nebrera, para que sepa que el pueblo de Huelva, andaluz, presume también de su acento en carnaval, como presumimos de nuestros artistas.

   De momento, el Carnaval Colombino ya tiene escudo, celebrémoslo y aplaudamos a Chema Riquelme, onubense y carnavalero, artista de los pies a la cabeza que ha elevado, una vez más, el nivel de nuestras tradiciones y ha otorgado a nuestra fiesta, como pocos hacen, la impronta genial y moderna que se merece. Gracias, Chema.

Rafael Adamuz

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