sábado, 4 de febrero de 2017

El Gran Teatro recibió a unos cuerdos que saben concursar.

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"


El concurso se encamina ya hacia el final de las preliminares y jornada tras jornada aparecen nuevos candidatos y nuevas sorpresas que van haciendo cada más complicado definir cuáles serán las doce agrupaciones que se apeen al término de esta primera fase. Si bien no todas reúnen lo necesario para estar en una final, si hay mucha equidad entre un buen número de ellas, por lo que este año se verán grupos con calidad para semifinales que no podrán realizar un segundo pase.

La primera de las tres comparsas de la noche fue la de la Peña “Amanecer” de Valverde del Camino, que bajo el sugerente título de “Los que saben concursar” transformaron el escenario del Gran Teatro en el plató de un concurso televisivo, donde los participantes, divididos en tres grupos; La risa, la magia y la fantasía, identificados por distintos colores y diferentes disfraces, intervenían respondido a las preguntas que el mantenedor del ficticio programa cuestionaba. La temática del concurso, como no podía ser de otra manera, era el propio carnaval. Un concurso en el que en su presentación afirmaban que “la suerte es a prima hermana de toda decisión”. Preguntas y respuestas cómicas, con la sentencia de “aquí no pintas nada si no sabes perder” y “siempre ganan los que saben concursar”, cantada con fuerza y buena vocalización. El primer pasodoble lo enfocan a la cocina, un pasodoble a Huelva donde juegan con términos gastronómicos para sacarle los colores a los onubenses por su falta de huevos en todo lo que aquí se cuece, “que con lo que comemos y tragamos, normal que seamos capital de gastronomía”. El segundo dirigido a lo que muchos padres inculcan a sus hijos en las prácticas de algún deporte, en este caso el fútbol, donde domingo a domingo y noticia tras noticia no dejamos de ver la violencia y los abusos en los que los mismos padres se vuelven protagonistas. Buenas letras las de esta tanda, con el sello propio musical de esta agrupación y muy aplaudido por el público. Los cuplés los arremetieron en plan concurso, el primero a los nombres de los árboles y el segundo relacionando ciertas palabras que identifique personajes onubenses. En su estribillo amenazan si no ganan con no volver más… hasta el año que viene. Buenos, arrancando la risa a los presentes. En el popurrí desarrollan todo su concurso, donde aprovecharon para darle su homenaje a la radio, por la que gracia a ella se escucha su comparsa. Un recorrido por la literatura andaluza, en rima, en prosa, cantada… La propia publicidad que interrumpe el programa, es el momento para largar todo aquello que estaba fuera de la temática de su concurso. Buen pase el de estos valverdeños que agradó como de costumbre al Gran Teatro y que los despidió con palmas por Huelva.

El cuarteto de Riotinto que se presentaba con el nombre de “Yo me comí el marrón del 82”, realizó una parodia ambientada y enmarcada en la década de los ochenta. Reclusos en una cárcel con la típica indumentaria de los “jonkis” de aquellos años, el chándal ajustado y los pelos a lo Tina Turner, utilizando en su vocabulario el argot propio de aquellos años. Acompañándolos, un carcelero que parece tener la resaca del chófer del año pasado, al que se le cae el alma. Intervienen también la parte acusadora y el abogado defensor de estos delincuentes, los mismos que desdoblan posteriormente su papel para hacer de padres de los reos en su visita al centro penitenciario. Una divertida parodia en la que se mezclan golpes de c chistes ya conocidos, algo retrae al público y otros de cosecha propia que fueron los más valorados. Los cinco componentes muestran soltura y se les ven desinhibidos en escena, fueron de menos a más. La parodia y el tema libre son uno la continuidad del otro. En cuanto a los cuplés, se los dedicaron a la tradición que tienen los reclusos de la cárcel onubense de realizar el camino del Rocío previo a las fechas de la romería, y al enterarse los almonteños las rejas del altar de la Virgen se las pusieron electrificadas, y un segundo a su novia jonki y sus visitas en el vis a vis.


Tras el cuarteto le llegó el turno a la comparsa de la peña “Nuevo antifaz”, una joven comparsa que un año más vuelve a renovar parte de sus filas. Este año se llaman “El fabricante” y son eso, fabricantes pero de juguetes y, así aparecen delante de un telón que representa el taller de estos artesanos de la ilusión infantil. Bien vestidos como es habitual en esta agrupación presentan un atuendo de artesanos con un toque de fantasía donde predominando los colores pasteles entre celestes y rosáceos. En las esquinas de la formación y de manera identificativa de las comparsas de esta peña, dos intérpretes de signos que traducen durante toda su intervención los textos al lenguaje corporal, ambas vestidas de muñecas. Tras un dubitativo comienzo propio de las agrupaciones más noveles se presentan convirtiéndose en carnaval. Los pasodobles tienen una construcción atípica, una apuesta de su creador supongo, dedicando el primero a su amor por carnaval que le hace no desistir. Y en el segundo habla de la mirada, las distintas miradas con las que hablan los ojos. Ambos de letras en tono melancólico. La construcción de los cuplés resultan más interesantes, a lo revoltosa que se vuelve su parienta en carnavales y los distintos disfraces que utiliza en la intimidad, en concreto el de enfermera y se queja de haberle dado cita para dentro de un mes. El siguiente a la falsedad de la gente cuando fallecen, todos eran muy buenos. Esto aplican a su suegra pero parece que se empezaba a recuperar…tampoco era tan buena, no exageremos. En el popurrí cuentan la historia de este juguetero intercalando distintos instrumentos. 


“Casi no salgo” fue la murga que abrió la sesión después del descanso. Una murga que llegaba desde Villanueva de Los Castillejos con la representación de un casino con todos sus personajes arrancando su presentación al son de “El manisero” de Machín. Un primer pasodoble de presentación, apostando en su casino del carnaval aunque “hay quien dice que es pa ná”, y yo les digo que les quiten lo “bailao”. En su segundo pasodoble le dedican su canto a la provincia, realizando un recorrido por su geografía ¿Quién me dice que no le gusta Huelva? En los cuplés relatan las maravillas de un reloj que ganaron jugando al póquer y la moda de los viajes a Turquía. En el popurrí cuentan como lo fueron perdiendo todo con el juego hasta llegar a la ruina, las situaciones que le van ocurriendo en las tragaperras, con su parienta, en las apuestas que le resultan compulsivas a estos ludópatas. “Es fantástico apostar por serpentinas” es la clara conclusión final. 

El broche de la noche lo protagonizó la comparsa de Ayamonte “Los cuerdos”. En su presentación nos explican que son unos locos porque van al contrario de la gente, por eso les llaman de esa manera. Quieren vivir sin ataduras ni prisas, sin querer arrastrar grilletes en esta sociedad, la misma que lo maniató por ser diferente y decir la verdad, pero insisten en que los locos no son ellos. Las dos caras de una habitación acolchada en cuadrículas blancas contrasta con la imagen que ellos presentan, con una especie de pijama con una parte superior en la que se representa de manera abstracta el pensamiento de donde salen sus propia cadenas a modo de cinta y, un pantalón con grandes rayas negras y blancas que dan a entender su condición de presos en su encarcelamiento. La cinta en un pelo encrespado hacia arriba les da un toque caricaturesco, predominando en la escena el color morado, que se extiende por pinceladas y es símbolo de la espiritualidad y la transformación mental. Un tipo original y muy logrado. En el apartado de pasodobles, cantaron en primer lugar al patriotismo expresado por y falsamente demostrado por aquellos tienen sus cuentas en paraísos fiscales, definiendo realmente el patriotismo en la gente llana de a pie que lucha por el bien estar de este país, y en el segundo de ellos el aspecto más reivindicativo de este concurso salió de la chistera despeinada de estos locos que abrieron sus bocas para pedir respeto a este concurso, el de su carnaval, sus sagrado templo de las coplas ante aquellos que llegan como mercenarios en busca tan solo de un premio. Buenas letras con una música fácilmente reconocible, tanto por su construcción como por la manera de interpretarla el grupo, con sello propio, siendo el segundo muy aplaudido por el respetable. Los cuplés los dirigen a las elecciones ganadas por Donald Trump y a la invitación que le hicieron a una boda y al ligue que se echó en ella llevándosela a su casa, comparándola con Mister Potato por la cantidad de añadiduras corporales que tenía colocadas. Transcurre el popurrí con la vida de un españolito cualquiera, describiendo la encarcelación mental que sufrimos por los cánones y directrices establecidas por la sociedad en la que vivimos. Pero estos locos han aprendido a vivir contradiciendo el estilo de vida impuesto, por eso los locos son ellos. Rico musical y letrísticamente hablando, y muy buena interpretación músico-vocal. El público los despidió con palmas por Huelva.

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