viernes, 27 de enero de 2017

Semblanza del pregonero por Calixto Pérez Gutiérrez

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"

Muy buenas noches a todas y a todos.

Hoy es un día importante para el Carnaval de Huelva. 

Los actos que se acaban de celebrar y este que ahora comienza, son el pistoletazo de salida a un nuevo carnaval. 
Y es para mí un honor poder presentar a quien con tanto sentimiento, se va a encargar de pregonarlo.

Lo de presentarlo, no deja de ser un eufemismo para quien no necesita presentación alguna, por la de años que lleva en este mundillo, junto a su chaquetón rojo, su pañuelo palestino o las cinco puntas de esa estrella que habitualmente luce en su gorra el Pregonero. Tantos años como los que tiene nuestra fiesta en su etapa moderna, pues él fue uno de los que en el año ochenta y tres se echaron a la calle, cuando el carnaval en esta nueva era aún estaba en pañales.

Cuenta la historia (bueno, y si no ya se encarga el mismo de recordárnoslo de vez cuando), que comenzó en la Peña Playa de la Gilda, junto a su hermano Anselmo y otros ilustres carnavaleros, cuya lista es demasiado extensa para nombrarlos a todos. Siempre con su bombo a cuestas, una chirigota tras otra, un premio tras otro, vivió como nadie la época dorada de nuestro Carnaval Colombino. 

Una vez que su querida Peña decidiera cerrar, pasó a formar parte de la comparsa del gran Diego Vega, defendiendo repertorios que pasaron a la historia y pisando en multitud de ocasiones las tablas tanto de nuestro querido Gran Teatro, como las del Falla, del antiguo Gran Vía de Isla Cristina o el Cardenio de Ayamonte

Aunque lo conocía de verlo año tras año en algún grupo de carnaval, me lo presentó Diego Vega cuando comencé a ir a los ensayos de la primera comparsa de la capital a la que escribí, El Quitasueño, en el minúsculo y carnavalero cuarto de ensayo que tenían en el Molino de la Vega. Y por supuesto, esto sucedió en aquel primer ensayo al que fui, puesto que él no falta jamás a ninguno, salvo por causa de fuerza mayor y esto sucede en muy pocas ocasiones, porque pocas cosas son mas importantes para él que el Carnaval. 

Y conocí al que hoy es un verdadero amigo, el que siempre está disponible para echar una mano. Su tiempo es de todos los que lo conocemos y da igual que sea para tomar una cerveza, para “arreglarte” un papel en Sevillana, para charlar un rato, o coger sitio en el Parque Moret para hacer una barbacoa… 

Y cuando digo siempre es porque es así. ¿O acaso tienen ustedes muchos amigos que les hayan echado una mano en una mudanza? ¡Pues yo si..! ¡hasta para eso está disponible el tío!

Y si a nivel personal siempre está cuando hace falta, en lo relativo a carnaval es de las personas indispensables en cualquier agrupación, la que se entrega por entero y siempre está para todo lo que se necesita. Desde preparar el forillo, hasta escribir letras de pasodobles y cuplés, , preocuparse de las inscripciones, buscar elementos para el disfraz por cielo y tierra, recoger al que no tiene coche para llevarlo a un ensayo y después dejarlo en casa… 

Y estoy seguro que su familia, que más carnavalera no se puede ser, tanto la santa de su esposa Antonia Lorenzo, como sus hijas que han mamado el carnaval desde que nacieron, Azahara (dama del carnaval colombino) y Zulema estarán agradecidas de que en sus roperos solo guarde los tipos que él mismo ha vestido, porque si tuviera que guardar todos aquellos a los que él ha hecho frente… 

Y hablando de tipos, elegí para llevar puesto en esta presentación uno de los mas señeros de estos últimos años, el que él vistió cantando con El Quitasueño y que creo que para los muchos que recordamos cantar a esa preciosa comparsa en el Gran Teatro, es el tipo de referencia y para mí estará siempre en el recuerdo 

Tampoco olvidaré cómo le vi aflorar unas lágrimas de emoción, y eso os prometo que me marcó, con aquella letrilla del final del popurrí de Insomnio que le cantábamos a la calle Vázquez López, en la que él se dejaba el alma cada vez que la interpretaba. No en vano allí está nuestro querido Gran Teatro, sin restarle importancia también a esa Carpa de la que es su mejor anfitrión.

Y os aseguro, que este año Los Ilegales de Adrián Tobal, estamos más que orgullosos de llevar entre sus componentes, ya no solo a un insignia de oro del Carnaval Colombino, sino además a un hombre muy legal y siempre consecuente con sus ideales, al que cualquiera de nosotros no dudaríamos ni un segundo en acompañar, como dice su grito de guerra, “a las barricadas”.

Sin más, les doy paso en este día del Patrón de Huelva, no podía ser una mejor fecha, a un choquero que tiene por segunda piel un tipo de carnaval. Y al que estoy seguro de de que le apodan EL ROJO, en buena medida, porque todo él es corazón.

Para mi, nombrarlo es mencionar al Carnaval Colombino.

Señoras y señores, con ustedes:
DIEGO RAFAEL ARENAS PIZARRO, EL PREGONERO

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