viernes, 3 de febrero de 2017

La comparsa de Independiente pone sus cartas boca arriba.

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"


Almudena Caballero, ataviada con el disfraz de “El puto amo” , fue la encargada de presentar en la quinta noche todas y cada una de las agrupaciones que actuaron en la noche de ayer en el Gran Teatro. Esta función no presentó la mejor cara del concurso en cuanto a asistencia de público se refiere, en parte porque la sala se llenaba más o menos según los seguidores que traía cada agrupación, que se limitaban a ver expresamente a aquella por la que habían venido.

La primera de las actuaciones le correspondió a la comparsa de Sevilla “Los pecadores”, un grupo de nueva formación, aunque con experiencias individuales, que debutaba en nuestro concurso. El tipo es muy vistoso, bufones encadenados, con un llamativo mono a cuatro colores, donde predominaba el color amarillo. Se ve que este grupo no es supersticioso. Desde el arranque de su presentación derrochan mucha fuerza en sus voces, compacta y segura, pecadores de febrero, que de manera metafórica tratan de describir, según mi suposición, algún percance sufrido por esta agrupación donde quedan como los malos de la película, pero que vuelven como pecadores para cantarle a Sevilla. No sabes las ganitas que tenía de verte mi carnaval deseado, así comienza el primero de sus pasodobles en el que reprochan a los grupos sevillanos su participación en el concurso gaditano, donde en las preliminares son pisoteados. En el segundo de ellos lo dedican a los abusos infantiles. Con pitos al son de alabaré, alabaré comienza unos cuplés en los que nos hablan de los nuevos juegos de los americanos que solo inventan cosas para hacerse daño, en referencia a los payasos diabólicos, los mismos que aquí les votan y lo ponen de presidente. En el segundo comentan los avances tecnológicos, los botones que traen todas las cosas en concreto el carrito del niño. Su mayor pecado es no ser un santo nos dicen en su estribillo. En el popurrí tocan temas sociales enfocados en los conformismos y las decisiones que tomamos que nos vuelven pecadores, la situación de algún concurso de carnaval, de sus jurados y los enterados incompetentes… esto es carnaval. Tocaron también el tema de la igualdad y todo ello entre rezos, confesiones y arrepentimientos, diciendo los pecados pero nunca el pecador. Buena acogida de esta comparsa por parte del público.


El primero de los cuartetos de los cuatro que han de pasar por el Gran teatro fue la segunda agrupación de la noche. Los de Carmona bajo el nombre ¡Qué cruz tengo en lo alto! Parodiaron un capítulo de la gesta colombina, donde Cristóbal Colón y Martín Alonso Pinzón tratan de reunir a la dotación marinera que les llevará a las Indias por occidente. En ella aparecen además de los personajes nombrados, tres marinos, un morisco con los plomos fundidos, un gitano que es que le da el punto de mayor comicidad al cuarteto y un figurante que “ni tuje ni muje”. La representación se llevó a cabo con muchos altibajos, partiendo de unos momentos previos en los que no lograron conectar el público hasta su punto más álgido, cuando se hace de mayor protagonismo el marinero gitano, de ahí hasta el final de su actuación fue fluctuando por momentos. Los cuplés cantados se lo dedicaron a la prensa rosa, que hartos de ella se marcharon de viaje con Colón para olvidarse ella pero al llegar a las Indias todas tenían la misma cara que Chavelita y un segundo a los olvidos en el detalle por San Valentín que, ante la sugerencia de las flores compró el disco de la Rosario y de la Lolita. El tema libre es una continuidad de la parodia que se sitúa ya en el propio viaje.

En la antesala del descanso pudimos disfrutar de la comparsa de Enrique Orta que este año se presentaron como “La comparsa de los imperdibles”, esos personajes que venden de todo a los turistas y visitantes en cualquier ciudad, esos que se cuelgan como un imperdible y no hay como despegárselos. El telón de fondo les vino al pelo el de una calle llamada “Alegría” y ellos portando todo tipo de suvenires, claveles, cupones, tarjetas postales …y todo aquello susceptible de ser vendido comenzaron su presentación con la descripción del tipo; buscavidas aparentes señores, vagabundos de trapicheo en trapicheo, un personaje con mil adjetivos. Los pasodobles han sido compuestos musicalmente por Jesuli Perojil, algo que anunciaron antes de comenzar por el primero de ellos, el cual también contenía la letra de este autor. En este pasodoble toda la agrupación deja a parte a Enrique Orta para dedicárselo, quien se limita a escucharlo visiblemente emocionado, un pasodoble que ensalza la figura del autor puntaumbrieño y el honor que supone componer para su comparsa. A continuación un pasodoble dedicado a Huelva con una preciosa siembra poética broto de las bocas de estos comparsistas, para seguir con su tanda de cuplés en el que alardean que ellos no corren de nada ni de nadie, pero uno se llevó un chasco con un ligue y corrió hasta Barcelona. En otro animan a que haya más mujeres que toreen después de la experiencia de llevar a una novillera en hombros en una corrida que hubo en Huelva. El popurrí comenzó por alegrías y continuó con la descripción de la vida de estos buscavidas donde la figura de la mujer está presente. El canto al amigo, al consejero, al que le enseño a ser…un libro. Poética composición con la que se despidió esta agrupación siempre querida y esperada.

Después del descanso apareció la única murga de la noche, “Los herederos de Pepe bollo” de la peña “Los entonaos” de la capital. Unos panaderos que desde su obrador le cantaron al público del Gran Teatro con una exquisita rima y unas letras perfectamente encajadas en música, algo muy de agradecer y que denota la calidad letristica de su autor. En su presentación nos relatan la labor que efectúa el tipo representado en el día a día en clave de humor, que - esta la historia de un hombre “desgraciaito” que se pasó media vida amansándolo de noche y repartiéndolo de día-. Un primer pasodoble al trabajo de los padres por el pan de cada día para sus hijos y el remordimiento por mor de los ministros que haya niños en este país que no lo tengan. El segundo se lo dedican a la vieja onuba, comparándola con una panadería, muy al tipo logrando un piropo sutil que se vuelve crítico en su final por el pan del que se está comiendo en Huelva. Abandonando la parte más seria de esta murga, arremeten con los cuplés donde cuentan que les encantan la casquería, y que son de muy buen comer, de un plato exquisito que le puso “Pedro el Chino” pero que se lo acompañó con pan de gambas. En el segundo las felicitaciones, los me gusta… que una muchacha le da por Facebook y que luego por la calle no lo saluda, y cuando quedó con ella traía un escote con dos hogazas de envergadura y se le puso la pulguita como una barra de masa dura. Sin duda la pieza más divertida de estos panaderos es el popurrí donde cuentan la historia familiar de esta familia de obradores y su día a día, mezclando lo particular con historias de personajes públicos actuales. El final de esta historia llegó al son de pasodoble.

Si algo tiene el carnaval es que no deja de sorprendernos cada febrero, y eso fue lo que sucedió anoche con la última agrupación, la comparsa de la peña “Independiente”, la de los Giraldo, se presentó con su comparsa “La tirada”, con un tipo verdaderamente espectacular que, en cuanto a escenografía obtiene un sobresaliente en el escenario, para lo que utilizó en diversas partes de su repertorio la olvidada luz negra. Van de los diferentes tipos que se encuentran dibujados en las cartas del tarot, representando cada uno de ellos a su personaje de las cartas de la vida; “El emperador”, “El Mago”, “El diablo”, “El ermitaño”… Muy conseguido. Pero no fue solamente el tipo lo que sorprendió de esta comparsa, más de la mitad del grupo es nuevo y posee una cuerda de tenores, un juego de voces y un compacto realmente admirable. Comparsa abierta, bien plantada y muy segura en escena. Ya se acabó el misterio, te desvelo tus secretos… nos destapan estos arcanos lo que ha de pasar, es lo que anuncian en su presentación. En el primero de los pasodobles jugando a ser poeta con los nombres de sus últimas agrupaciones, cuenta como vuelve con este grupo poniendo sus cartas boca arriba, buscando en convertirse en un nuevo emperador aunque con el aplauso del Gran Teatro ya se siente pagado. El siguiente pasodoble va por Huelva, la del incienso, la cofrade, la de La Cinta, la que el Papa Francisco proclamó su año de Misericordia y así la Magna llegó, lo impresionante de una Huelva colapsada con 24 pasos en la calle con gente de todos los lugares y Canal Sur dijo que no venía, a lo que se preguntaban ¿Y si fuera en Sevilla?. Hasta el momento no ha habido una levantada unánime de todo el público del Gran Teatro para aplaudir y ovacionar una letra como ocurrió ayer con esta, chapó. Los cuplés simpáticos, uno a los Pokemon, tan de moda desde que salieron que resultan a veces obsesivo y otro interactuando con el público, donde tratan de repetir el “ mannequin challengue” que hizo la murga de La Colombina, para lo que contaron con un fotógrafo de excepción, un miembro de dicha agrupación. En el popurrí está la auténtica tirada, muy amaneo, donde son presentados todos los personajes en escena y donde se ensalza a Huelva a través de sus sabores, pero como bien dicen ellos Huelva es mucho más. Gran agrupación con muchas papeletas de entrar en la pelea.

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