sábado, 1 de agosto de 2015

1984-CRÓNICA DEL PREGÓN

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"

Manuel Peral, primer pregonero de Huelva

“El Carnaval es la antítesis de la hipocresía y hasta sus detractores lo sienten”

Manuel Peral fue ayer el primer pregonero de la fiesta de Carnaval en Huelva “Esto es Carnaval” gritaba el público durante estos días en el Gran Teatro, y Manuel Peral hizo que ayer tomase cuerpo y entidad con un pregón en el que pedía a los onubenses colaboración para recuperar esta maravillosa fiesta.

Tras dar las gracias a Juan José Oña por la presentación que le tributó, así como a toda la Comisión de Carnaval por el esfuerzo realizado en esta edición, clave en el arranque y recuperación del mismo en Huelva, comenzó el pregonero haciendo un esbozo histórico de la tradición. “Hay unanimidad en considerar que el Carnaval en su nacimiento toma modelo de las saturnales romanas, que no eran otra cosa que un desmadre festivo en torno al dios Saturno, copia del griego Cronos”. “Así que se organizaron las correspondientes orgías –continuó diciendo- dándole bien al comestible y al bebestible, pensando con buen criterio que es mejor amar que reñir –que ellos eran maestros en las dos cosas- y, aligerando un tanto la ropa, que ya se sabe que nunca llevaban demasiada porque ellos tenían aquel dicho de que lo que se han de comer los gusanos que lo vean los romanos”.

Y así, con gracia y buen humor prosiguió Manuel Peral diciendo que, “mira por donde habrían de pasar siete siglos para que los humanos inventaran algo parecido: el Carnaval”.

“La celebración, pues, va modificándose hasta nuestros días al ritmo que el llamado progreso social ha mantenido, pero en realidad la idea de liberación, de romper moldes, de cambiar la sensatez por la locura, de rebelarse y emprenderlo alegremente contra toda estructura rígida, la despreocupada concepción del mañana será otro día continúa latente”, proseguía el pregonero, mientras explicaba sus idas y venidas por el tiempo y la historia, para llegar a Huelva.

“¿Y cómo eran los Carnavales de Huelva?”, se preguntó el pregonero, a lo que el mismo dio respuesta. “Huelva ha tenido gran tradición de Carnaval en sus calles. La gracia especial de nuestra gente hizo posible sobre todo el corretear incesante de murgas y disfraces individuales, en grupos que repartían generosamente el alboroto de las fiestas por aquel entonces pequeñito paisaje urbano, casi familiar, donde quizá porque todos se conocían los encuentros entre las máscaras tenían el sonsonete bullanguero de a que no me conoces”. “Eran los tiempos del Chocolate –nos contaba- aquel onubense célebre en Las Colonias. Qué gracia la del Chocolate cuando apadrinó una boda y cómo los coches de caballo no estaban al alcance de cualquiera, alquiló 25 carros-volquetes y allí embarcó a los novios y el séquito de invitados desde el barrio hasta la Iglesia de la Merced. ¡Y no era Carnaval!”.
 
 Prosiguió el pregonero recordando un extenso anecdotario de cuanto sucedía en los carnavales de Huelva en aquellos lejanos tiempos. “En el teatro Mora. Allí se montaba una tarima enorme sobre el patio de butacas, desde la altura del escenario. Las butacas quedaban debajo y encima piso ideal para las evoluciones coloristas de cientos de disfraces. Los tres pisos se abarrotaban. Ese gallinero, ya se sabe: la zona clasificada S”.

   Y como decía Manolo, “un día se terminó”. “En febrero del 36, aún anunciados, los bailes se suspendieron y como un escalofrío recorrió el mundo de la ilusión y el disfraz. Vientos con historias de miedo comenzaron a vaciar las calles ahuyentando la alegría. Muchos comparsistas, murguistas, carnavaleros en suma miraron el disfraz con cariño, pero ya no se lo pusieron”.

   Este fue uno de los momentos más emocionantes del pregón. Una vez pasó la época de la prohibición del mismo continua el pregonero diciendo que “y ahora, hoy precisamente, en estos días, cuando los rencores se aplacan en los viejos y los que nacemos desde el 36 para acá, estamos aprendiendo la dura y difícil lección de la convivencia en paz ahora, es tiempo de realizar este esfuerzo común de empujar esta puerta y cantarle al pagano Momo para que nos vuelva a traer la ancha sonrisa de su Carnaval.

   Manuel Peral finalizó diciendo “que no de corte el vestirnos alegremente y hacer locuras unos días. Que nadie piense voy hacer el payaso. Quizás los auténticos payasos sean los que teniendo todo un año para sufrir no saben no saben reír de vez en cuando. Con este dicho y en las anunciadas condiciones y circunstancias bajo los mayores tormentos y reprimendas para los malajes que no cumplan y se diviertan como cabras por los montes, en las presencias de las muy hermosas y queridas “Choqueras Mayor e Infantil. Margarita y Olga, en Huelva, a 3 de marzo de 1984. Queda abierto de nuevo el Carnaval”. 


Fuente: Huelva Información 4/3/1984

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