jueves, 1 de octubre de 2015

2015-REVISTA OFICIAL "A todas las agrupaciones"

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"

   Esta es la historia de una familia carnavalera que retorna a su casa después de un viaje imaginario por tierras imaginarias.
 
 Se trata de los Pérez, una saga de chiringaýs más perdidos que el barco del arroz, que se aventuraron a pasear por las calles de Harlem y se encontraron en medio de la tormenta con los maridos de las Marujas del 94, otros amigos del mismo pueblo, vecinos de los Rodríguez, que viven dos calles más al centro, que a su vez, se dirigían a ver no sé qué tierra de fuego que decían estaba por allí cerca. La mujer se negó a coger la escoba porque decía que estaba de vacaciones y no era plan que ella hiciera ninguna limpieza, quitándole así trabajo a los limpiadores callejeros; que ella prefería ir a visitar la casa de los espejos, antes que desplazarse con el señor Pérez y Carmen la cigarrera y llevarse todo el día buscando a Nemo con el batallón del Neoclor.

   Mientras tanto, los que se mueren por el día 10 se mosquearon porque les habían multado por estar mal aparcados y trataron de que los fachas (una chirigota grande y libre) le ayudasen a solucionar el asunto, pero pronto se desengañaron y se dijeron a sí mismo un mojón pa mí, pues se dieron cuenta que también ellos eran una chirigota con interés como los chorizos colgaos, que no tenían más que palabritas y luego se definían como los auténticos trasnochadores, amigos de Don Carnal, que tenían la clave en la máquina del tiempo como el ladrón de máscaras. En fin, que no pudieron más que asumir su desgracia y se dieron cuenta que tenían alma de tierra y en la noche canalla de los sueños vinieron a acordarse, ¡Ojú que cabeza tengo!, de los muertos de la O.R.A. Maldita suerte la suya, pues después que le llamaban los malaventurados, se apercibieron también de que tenían la libertad dormida y con las treinta monedas de que disponían no tenían ni para llamar a los de la Tierra Santa, famosos por aquellos lares porque presumían de ser los que decían a todo el mundo: Amo a cambiá er paí, claro que el país de los ciegos…

   Por la acera de enfrente, reproducían un incidente ocurrido minutos antes, donde gritaba el realizador: Estamos en el aire, para narrar el caso de la rubia platino, la muchacha que se cayó en la acequia y a la que le hicieron repetir lo sufrido. Ella así lo hizo y, como si volviera a estar en el agua gritó ¡Por favor, sálvame! Y terminó repitiendo: Glú, glú, glú, po ahora hazlo tu, lo que alegró mucho a el loco del disfraz, que lo pasó a los compositores repitiéndoles constantemente que esto es así y que junto con los siembravientos son la alegría de la güerta y lo ratifican usando la picaresca y diciéndoles todos: no s vemos en Ventalengua 112 ¿Quién dijo crisis? (esta pregunta es de exámen).

   Pues así somos yo (los esquizofrénicos) y esto es lo que hay.
Creedme, porque digo la verdad.

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