martes, 15 de noviembre de 2016

1988-REVISTA CARNAVAL "El Jurado...mal de muchos"

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"

Un año más, fiel a su cita, nuestro jovial y peculiar Carnaval advierte al calendario que estamos en febrero y que, por tanto, es época de asomarse a la ventana de este gran edificio donde mora la primera de nuestras fiestas.

En estos días se ultiman detalles, los disfraces, maquillajes,...y cómo no, así llegamos a sus protagonistas en activo,como son en el Concurso de Agrupaciones y en esos otros grupos (todavía imaginados) que hacen el Carnaval en la calle.

Aunque en este artículo me voy a dirigir particularmente a los primeros, que justo es reconocer, son una parte muy importante de nuestra fiesta; aunque ya en estas fechas solo se dedican a corregir algunos "fallillos" y a pulir algún que otro defecto.
Atrás quedaron tres, cuatro, cinco o más meses de trabajo, esfuerzos, ensayos, sinsabores, "penurrias" económicas, etc. pero ya todo quedó atrás y se ha conseguido el objetivo: HACER UNA BUENA AGRUPACIÓN... Quizás ¿Porqué no? la mejor en su modalidad.
Yo comprendo que la mayoría de ustedes hacéis este trabajo con la única idea de participar, pero durante esos largos e interminables meses de ensayo ocurren muchas cosas en los mismos: letras o músicas que no eran las mejores, pero que con un retoque aquí, un "alto" o un "bajo" allá, consiguen la perfección. Una idea u ocurrencia genial que se aporta para el popurrí o la presentación, la última noticia o novedad que ocurre y, rapidamente, se le hace un buen cuplé.
Y así llega el día "H", hora "0". Se levanta el telón de la verdad. El que pondrá, con mayor o menor acierto, a cada uno en su sitio. Y es aquí donde nacen los primeros desengaños.
El público en general, no se ha manifestado con la misma fuerza o simpatía con que lo hacía en nuestras peñas. Aunque reconozco que hemos cantado un poco nerviosos y que fulanito se fue un poco de tono pero, vamos, seguro que pasamos a la siguiente ronda clasificatoria o a la final. Y en la seguridad de que eso ocurrirá, y aferrados a esa idea, se esperan con impaciencia las puntuaciones. Y...¡Qué robo más grande! No estamos en la final. Pero ¿Cómo es posible? ¡Si todo el mundo lo ha visto! ¡Estaba clarísimo! ¡Mis vecinos, amigos y familiares no se van a equivocar! Y es en ese preciso momento, donde solo fluye una idea en su cabeza: buscar una CABEZA DE TURCO...¡Ya la tengo, el Jurado! Estaba ya "mascao" que favorecerían a los de siempre, y a las buenas
agrupaciones como las nuestras, que las parta un rayo. ¡Esto no puede queda así! ¡Qué grupo de ladrones! ¿Hay que darles un escarmiento!...Se les insulta sin piedad, se les amenaza con seriedad, y se les dirige todo tipo de improperios de lo más fuerte y chabacano.

Y así, sin tener lo más mínimo en cuenta la idea exteriorizada de la participación y, en cambio, interiormente la fija de "voy a ganar, pase lo que pase y cueste lo que cueste", se consuelan sin preocuparse lo más mínimo de que "esos abandonados juzgadores" eran, antes del evento, personas normales, amigos suyos y de una fiesta a la que quieren y que, por eso, la estaban sirviendo.
Y es que el que no se consuela es porque no quiere. Ya lo dice nuestro certero refranero: MAL DE MUCHOS...

José Luis Camacho Malo

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