viernes, 14 de octubre de 2016

1994-REVISTA OFICIAL "Saluda del Concejal-Delegado de Cultura"

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"

Parece que fue ayer, cuando se cerró el largo paréntesis en que estuvo secuestrado el Carnaval onubense; cuando prendió la mecha de la serpentina y se produjo el disparo que provocó de nuevo una lluvia de disfraces, máscaras, confetis, música… alegría que volvió a inundar las calles de Huelva.

Parece que fue ayer y, sin embargo, por paradójico que se nos antoje, también se tiene la sensación de que la Gran Fiesta de Invierno forma parte de nosotros desde siempre, sin interrupciones, manteniéndose aferrada al calendario de nuestros espíritus, transmitiéndose de generación en generación. Y creo que esto es lo importante de las Tradiciones Populares hurtadas, o no, al generar disfrute: el que llega en un momento en que, por estar tan dentro, debemos hurgar en la memoria para precisar la fecha del reencuentro.

Parece que fue ayer, y ya han pasado once años, cuando unos cuantos, muy pocos, llenos de ilusión, llamábamos al cl común de los ciudadanos para recuperar, entre todos, unas fiestas que nunca se dieron por perdidas definitivamente.

Desde los comienzos de esta segunda etapa, el Carnaval desarrolla dos aspectos que todos queríamos próximos, complementarios y que creciesen con igual salud, la misma fuerza e idéntico poder de convocatoria. Lamentablemente, a mi juicio, no ha sido así. Y mientras uno de ellos, el Concurso de Agrupaciones, superaba las dificultades derivadas de la falta de espacios para ensayos y del constante cambio de lugares durante la etapa en que estuvo cerrado el Gran Teatro, el otro, el de la calle, que gozaba ya desde el principio de su espacio natural y al que, no obstante, se ha tratado con especial mimo, dotándolo de elementos que pudiesen ayudarlo a crecer o hacerlo más atractivo (casetas, carpas, verbenas, alumbrado…) no ha cubierto las expectativas que en el teníamos depositadas. Así, mientras el concurso tiene una decidida vocación de crecer en calidad y en cantidad, el Carnaval de calle se ha mantenido apoyado en tres actividades (la Cabalgata, el Entierro del Choco y el acto de la Entrega de Trofeos) que si bien son capaces de convocar, como curiosos, a un buen número de onubenses, no colman las aspiraciones de la familia carnavalera.

Entre las posibles explicaciones a esta falta de participación, barajadas durante los debates convocados al efecto, hemos podido oír que:

a) No se ha promocionado lo suficiente. (Sin embargo y como decía antes, tanto el Ayuntamiento como la FOPAC, como otras Peñas y Asociaciones se ha esforzado por crear las mejores condiciones para su desarrollo).

b) Las agrupaciones y las Peñas han polarizado su atención en torno al concurso y las actuaciones. (En caso de que fuera cierto, lo sería solo parcialmente y no en todos los casos. Sin contar que, si las unas y las otras nacen con unos fines, parece lógico que hacia ellos dirijan sus mayores esfuerzos).

c) La afición al Carnaval de Huelva es la que es y se manifiesta como lo viene haciendo.

Considero esta última la más acertada de las explicaciones porque: siendo la participación activa en cualquier tipo de celebración (más en el Carnaval) una actividad de carácter individual en la que, imagino, han de confluir diferentes circunstancias del ámbito privado (disposición, oportunidad, inhibiciones…) no se puede culpar a nadie de las ausencias por notables (en número) que sean. Y porque estando Huelva formada en gran medida por gente de toda procedencia, no es extraño que muchos no se sientan inclinados al particular jolgorio de nuestras carnestolendas; habida cuenta de que no están sujetos a la memoria colectiva, a esa herencia genética a la que aludía al principio.

Dando por buena esta explicación, pienso que será el tiempo el encargado de incorporar a las nuevas generaciones que, por otra parte, marcarán sus propias pautas de funcionamiento a la hora de programar las actividades. Mientras tanto, a nosotros nos toca el hacer las cosas lo mejor y más atractivas posible a fin, no solo de acelerar y asegurar el proceso, sino, además, provocar el contagio de los que, están interesados, no son capaces de romper mecanismos de inhibición o no encuentran los cauces adecuados para incorporarse al general disfrute.

De cualquier modo, el Carnaval está ahí, al alcance de todos, y solo hace falta un poco de imaginación y ganas de vivirlo y de vivirse desde la perspectiva de un yo distinto al que nos ocupa a diario.

Por mi parte y de cara a esta edición, quiero desear a todas las agrupaciones que participan en el concurso: suerte, gusto, buen timbre y mejor oído para que luzcan a la altura que se espera de ellas. Y a Peñas, Asociaciones y público en general que, con sus disfraces, máscaras y cuantos útiles estimen necesario para la transformación, sin perder los buenos usos y el respeto que los demás merecen, ocupen las calles de Huelva convirtiéndolas en el gran escenario del CARNAVAL de 1994.

Juan José Oña Hervalejo

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