miércoles, 16 de noviembre de 2016

1988-REVISTA CARNAVAL "La manifestación más antigua del mundo"

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"

La manifestación más antigua y perentoria de la humanidad es el Carnaval. No olvidemos que la primera pareja, nuestros primeros padres, el mundo judeo-cristiano le disfrazó de Adán y Eva en un ámbito paradisíaco, en el paraíso. Donde existía una gran armonía entre todos los seres, donde todos se comunicaban sin necesidad de lenguaje establecido, donde no era necesario trabajar para comer, no cabe la menos duda: El Carnaval. Y es curioso que el primer disfraz del hombre es el desnudo. El primer y primer y el mejor disfraz de todos los tiempos.

Disfracémonos de lo que verdad somos y os aseguro que nadie nos reconocería. El desnudo físico y mental, la carne a través del espíritu y el espíritu a través de la carne. De ahí su nombre: Doña Carnal, esa señora tan enigmática, rolliza y llena de experiencia vital, que para simbolizar en un personaje literario tendría nombre de Celestina y para atribuirle una profesión sería la de partera, cómplice de lo carnal, diosa del Carnaval y de todos las clases de carne: la de toro, la de cordero, la de conejo, la de ganso, la de cerdo, hasta llegar a la humana; la más apetitosa, la más preciada, la más exquisita, la más condimentada, la más escultural, la más emperifollada

Y esto me recuerda una máxima griega, por supuesto dicha por un griego listo, como en todas las épocas, existían griegos listos y tontos, pero como de los tontos nunca se ha escrito nada, nada se sabe de ellos. Pues como decía y griego listo: "Mente sana en cuerpo sano". Es decir, que si no te resfrías, no puedes pensar que te va a entrar la gripe; aunque como todo gran pensamiento tiene múltiples interpretaciones y según la situación que se quiera adecuar.
Para la de ahora sería: Que si no te alimentas bien (y por eso se crea la asociación para el medio ambiente, la sociedad protectora de animales, y para la defensa del consumidor) no tendrás un cuerpo sano, unas carnes prietas y un buen ver; y si no es así no podrás pensar. No olvidemos que el primer pensamiento del día es ¿Qué voy a comer hoy? Y lo que es más triste aún: que a ningún semejante le inducirás a pensar: "está para comérselo". Y como diría u francés en español: ¡Viva la diferencia! La diferencia es pero precisamente el caldo de cultivo, la salsa, los atalajes, los pertrechos, el colorido, la guardarropía, las máscaras, el romanticismo, las lentejuelas, la voluptuosidad, la farsa, la tramoya, el ingenio, la caricatura del Carnaval, el espíritu de la carne a flor de piel, del mundo en la búsqueda de un dios y demonio inventado por el hombre, el ser y el no ser del ser y el estar. Fusión de realidad y deseo, salir del juego de máscaras estereotipado de la sociedad actual: de corbatas, tacones, pieles, funciones y cargos y representar por unos días la misión del hombre en la tierra: la interrelación natural con todos los seres a través de sus capacidades cognoscitiva: Amor y Razón. Es decir, belleza y verdad. Del amor a la razón nace la verdad. De la razón de amar surge la belleza. Dos conceptos que nuestro J.R.J. tenía siempre presente, "Lo verdadero es bello y lo bello es verdadero". En esto sintetizaría el sentir del carnavalero: Ser auténtico consigo mismo y comunicar su verdad, su autenticidad, su felicidad a los demás a través de la belleza.

En suma, esta es la interpretación peculiar de nuestro pueblo, el onubense, a las constantes existenciales de vida, amor y muerte. Así se podría definir también la cultura, según Ortega y Gaset. La manera peculiar que un pueblo responde a las circunstancias vitales, manifiesta en la extraversión de sus sentimientos en colectividad.

Si estos años fueran la prehistoria, hoy hemos entrado con esta revista "Carnaval" en la Historia. Historia del Carnaval onubense. Así lo aprendí en la escuela, "La Historia comienza con la primera manifestación escrita!.
Disfraz, qué gran concepto. Solo el disfraz tiene el poder de convertir lo imposible en posible, lo irreal en realidad, lo tangible en intangible, donde las cosas, el vegetal, el animal y el hombre, dialogan en la danza ritual de la creación. Es decir, del asombro, de la ilusión... Y vosotros sois los culpables de inyectarnos esa droga tan perseguida e el mundo actual, en el mundo de los adultos que tienen nefastas consecuencias hasta el extremo de morirse, de morirse de risa. Porque nunca olvidemos como reza el subtitulo de la revista: El mayor éxito es SER FELIZ.

Juan A. Guzmán

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