martes, 21 de junio de 2016

1998-REVISTA HUELVA INFORMACIÓN "Gracias maestro"

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"


De nuevo Febrero nos envuelve con sus aires repletos de serpentinas y antifaces. Se inicia la cuenta atrás que muchos quieren matar y ella se resiste en morir apoyándose en unos pocos muchos que siguen ejerciendo de respiración asistida.

Un servidor que es uno de los amantes mencionados, llegó a esta fiesta de mano de una persona a la que le agradeceré siempre la confianza que depositó en mí y a la vez las nociones que me impartió para ponerlas en práctica cuando fuera menester.

MI maestro en aquel entonces, tenía de la virtud de ser odiado por unos y adulado por otros, sin que nadie se diera cuenta que el término medio está el éxito. Yo me apercibí de ello y seguí su doctrina siempre correspondida por la fe que este hombre puso en mis valores personales y profesionales. El Carnaval vivía horas felices y en mayor o menor medida, el fue de los artífices que promulgaron una fiesta desde las ondas y me convirtió en uno más de los que empezaron a sentir la verdadera cultura del pueblo.

Como Jesucristo él dijo a Lázaro, levántate y anda, él un buen día me cogió de la mano y subiéndome a un escenario me comentó “coge el micrófono y habla”. No lo dudé y haciendo un rápido repaso mental de las lecciones que de él aprendí, empecé a ejercer de orador, era el mes de febrero del año 87, en un Polideportivo repleto de público. Al instante me di cuenta de que la reacción del público hacia mí era muy similar a la que o notaba hacia mi maestro y me convencí de que lo estaba haciendo bien.

Algunos comentaron que era la continuación de un estilo y puede que lleven razón, lo cierto es que el maestro desapareció de mi entorno y me quedé solo de manera física que no mental ya que, hoy por hoy, tras once años, sigo siendo en el escenario el arquetipo perfecto de mi maestro. Por tanto en este año donde este hombre vuelve a la fiesta pero de manera más sutil, con el pregón, quiero agradecer de manera pública y notoria por su comportamiento hacia mí. Sin más “Gracias maestro”. Gracias José Luis Camacho.

Nardy Lafuente

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