lunes, 15 de octubre de 2007

Carnaval 1983. "El comienzo"



En los anales de la historia, Huelva tuvo Carnaval, un carnaval según se desprende de libros y anotaciones de los más viejos del lugar. En la provincia, tan sólo las localidades de Isla Cristina y Ayamonte, mantuvieron la tradición de las máscaras tras la prohibición gubernamental de 1936, en la que se prohibieron todas las manifestaciones populares, era una forma de mantener al pueblo a ralla y principalmente el Carnaval ya que en su saber popular atacaba y criticaban de forma directa e indirecta las acciones de sus gobernantes, a fin de cuentas nos privaron de libertad.
Con la llegada de la democracia a éste bendito país, se recuperaron las libertades perdidas y el Carnaval que había permanecido disfrazado bajo nombres como; “Fiestas de la Alegría”, “Fiestas de Primavera”, “Fiestas Típicas de Invierno”….recupera su nombre y en muchos casos su tradición. En nuestra provincia, Huelva fue de las últimas en sumarse al carro de las carnestolendas, localidades como; Aracena, El Campillo, Cortegana, Bollullos Par del Condado, La Palma del Condado, Punta Umbría, Riotinto, Rociana o Moguer ya resurgía la fiesta con un poder inusitado. En Isla Cristina y Ayamonte, donde pudo más el sentir popular que la propia ley estaban más que consolidadas por lo que serían un espejo donde mirarse con vistas al futuro.

A principios de la década de los 70 en el periódico Odiel aparecía publicada una poesía que hoy traemos aquí:

Huelva perdió el carnaval
su guerra de serpentinas
que tiraban por esquinas
las máscaras sin cesar.
Banderas y carruseles
danzando en el espacio
lo mismo que un prefacio
sepultados entre laureles.
Poesía de las comparsas
dormida sobre una estrella
recuerda las noches bellas
mi más dulce añoranza.
Bufones con cascabeles
bailan en mi pensamiento
para mi es el lamento
de la Circense que muere.
Por eso al escuchar
a ésta tierra divina
ciudad de Isla Cristina
con su alegre compás.
Hasta tengo que pensar
que Huelva enmudecía
va sufriendo la herida
que le imprimió el Carnaval
Quién al leer las poesías
de su viejo carnaval
¿el alma no se le va
al recordar aquellos días?
En tu tumba de coral
escribo con letra fina
aquella frase divina
“aquí yace mi Carnaval".


La iniciativa de diez locos de ésta fiesta, fueron la piedra inicial de lo que sería más tarde el reino de la alegría del Carnaval Colombino. Esas diez personas formaban la primera Comisión del Carnaval, el primer grupo de trabajo en pro de la fiesta, y eran; Diego Beltrán Mojarro (Presidente), Roque Rodríguez Contreras y Curro Morató (Vicepresidentes), José Vega (Secretario), y Adolfo Pérez Lancharro “Fito”, Antonio Hierro, Rafael Morales, Antonio Álvarez, Manuel Sánchez y Candido Delgado (Vocales), quienes apoyados por el Ayuntamiento de la capital, comandado por aquel entonces por José Antonio Martín Rite y en su área de cultura por Oliva Tornero Coder y Juan José Oña, y en colaboración de las A.A.V.V. hicieron realidad la resurrección del Carnaval de Huelva.
Quizás éste tímido intento por parte del Ayuntamiento quedose corto a la vista de la acogida popular que tuvo. La organización fue en síntesis precipitada e improvisada, el 24 de Febrero de 1983, el Ayuntamiento hacía un llamamiento a la población a través de los medios de comunicación invitando a participar en la cabalgata que tendría lugar el sábado 26 de Febrero y a la posterior verbena en la Plaza de La Monjas.
Se disponían de las carrozas que se utilizaban para la cabalgata de reyes y un lugar donde acometer los trabajos de engalanamiento, los almacenes municipales, la piedra ya estaba lanzada.

La primera cabalgata

Así pues tal y como se anunció, el sábado 26 de Febrero de 1983, sobre las cuatro y media de la tarde en la Avenida de Andalucía se concentraron los carnavaleros, quienes tomaron las calles de Huelva sobre siete carrozas engalanadas con más o menos acierto. El recorrido, partiendo de la ya citada Avda. de Andalucía, transcurriría por Vasco Nuñez de Balboa, avda. José Fariñas, avda. de Palomeque, Galaroza, Iglesia del Rocío, avda. Alcalde Federico Molina, Alameda Sundheim, Gran Vía y finalmente la Plaza de Las Monjas.
En su recorrido, miles de personas, en su mayoría niños, dieron una nota de color impresionante por la diversidad y la cantidad de sus disfraces, cosa que no ocurría entre los mayores. Personas sexagenarias, creyeron verse envueltas en otra época y rememoraban los desfiles de antaño, tanto de Carnaval como del Coso Blanco.
Sobre las siete y media de la tarde, el variopinto cortejo, al grito de ésto es Carnaval!, se sumía en el hervidero humano en se había transformado la Gran Vía hasta su desembocadura en La Plaza de Las Monjas. El ambiente durante todo el recorrido fue fantástico pero sin comparación en su desenlace final.


A ésta primera cabalgata y en la verbena que tuvo lugar a continuación en la Plaza de Las Monjas, acudieron Murgas de otras localidades que se entregaron a la causa con un espíritu digno de agradecer. Desde Isla Cristina vinieron; “Los Angelitos” (primer premio de murgas) y “Los Corsarios”. Y de Ritotinto; “Los Últimos Cuernoquemaos”, “Los Morenos del Zumajo” y “Los Guerrilleros del Monte Sorronuevo”.


La masiva presencia de público y el divertimento que se proporcionó a la ciudad, dieron el aliciente a los organizadores para empezar a soñar con el carnaval de 1984, los prejuicios y el mal entendido sentido del ridículo se habían esfumado tras ésta primera puesta en escena. Tan sólo hubo que lamentar un accidente, ocurrido en la salida del desfile a Claudio González Expósito, de 59 años de edad, miembro de la asociación de vecinos de Pérez Cubillas, quién tras apoyarse en la chimenea de papel de la carroza en la que estaba ultimando su decoro, calló al suelo golpeándose en el pecho y la cabeza. El accidentado fue llevado a la Residencia Sanitaria de la capital y trasladado al Centro Regional de Neuropsiquiatría dada la gravedad de la fractura craneal que sufría.


Éste que les narra, andaba de chavalerío por la plaza de Las Monjas de la capital onubense, concretamente en la puerta de lo que era Simago. De pronto y sin esperarlo, desde La Gran Vía de Martín Alonso Pinzón, vi venir lo que parecía ser una cabalgata, ¿una cabalgata?, ¿de carnaval?, ¿en Huelva?....no daba crédito a lo que contemplaban mis ojos. Mi primer comentario fue, no están locos ésta gente ni na. Allí me quede de pie y contemplando como algunos grupos, la mayoría con disfraces dispares, saltaban y gritaban eso de "ésto es carnaval!". La comitiva pasó sin mayor pena que gloria y ahí acabó mi primera experiencia con el carnaval onubense. Obviamente, ni me había enterado que había una Cabalgata, ni estaba en el sitio adecuado, ya que sugún iba llegando el desfile a la Plaza de Las Monjas y a la altura de Las Agustinas, el personal se iba apeando de las carrozas y disipándose por los alrededores y en la misma plaza para la posterior verbena.




Ese año, tan sólo se organizó la cabalgata y la verbena popular de fin de fiesta, no hubo concurso, pregonero, choqueras, cartel ni ningún acto que hoy se pueda recordar.

El Carnaval de Huelva, había estado olvidado en el tiempo pero no perdido, en su Historia gozó de un esplendor extraordinario,con los bailes del Comercial o del Mora, la agudeza de sus gentes, el teatro de calle y un sin fin de buenas maneras que merecen un apartado propio. Recordando ese pasado glorioso y mirando hacia el futuro, llegar a las cotas de lo que fue el Carnaval en Huelva depende de tres pilares fundamentales en ésta nueva andadura; el aporte y el entusiasmo de los onubenses, la ayuda de las grandes empresas y comercios tradicionales de la ciudad y por supuesto con el compromiso de las autoridades locales.
El Carnaval es la fiesta del pueblo y para el pueblo.

1 comentario:

PEDROHUELVA dijo...

Puedo aportar, que al menos unos tres años antes de esta fecha, ya se hacia algo de carnaval de calle en Huelva. Recuredo que una organizacion no oficial, pero si la unica, pedia colaboracion economica por los bares, comercios y discotecas de Huelva, para la organizacion. Recuerdo una discoteca, en la Plaza del Piojito, El Disco Rojo, que organizaba, bailes de disfraces, desde hacia ya tiempo y por aquel , 198o. Durante el transcurso de uno de estos bailes, comenzaron a llegar, murgas a la discoteca, que cantaron canciones, mas o menos ensayadas y que a cambio, recibian una invitaciones.

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