domingo, 1 de noviembre de 2015

2007-REVISTA OFICIAL "A todas las agrupaciones"

CARNAVAL HUELVA / CARNAVAL COLOMBINO "Por Blas Miguel Hernández"

   


Este año las circunstancias así lo han querido, nos gritan desde el cielo, ya ha llegado nuestro querido Carnaval, el grial de febrero para decirnos que con la música a otra parte, así que, dispuestos a disfrutar con señorío el regreso y la chulería de nuestras fiestas, porque durante un mes, aproximadamente, somos dueños del tiempo y el pecado.

   El consejo de los farsantes, los eureka entre la medianoche y el amanecer, con el peligro de los raqueros, vaya barrio, los machistas y las suegras donde “los maita vende la” (paito vende Pepsi) es que entre el binguito y la hermandad nos vamos pa casa sin ná y allí farrikín, fakirrito y otras cosas del apetito y sus flatulencias, oh ¡Qué peste!, echaremos colonia de la buena, sí, esa que se da por llamar Chanel a los cuatro y todo esto cogido con los imperdibles ya que los bailando con lobas, sí, esas que se definen como las niñas del sagrado calentón no encuentran trabajo y no se lo han pensado, como la cosa está mala, “tos pa” las fuerzas armadas con los del código del Winchi “no me alegro ná”, del cambio de categoría.

   Una chirigota novata con los nervios muy nervocios y los canis del barrio que son los que saben menearla porque es cuestión de tiempo que la muralla de la ciudad de Springgfield, bonita ropa, pero llamarnos los Simpson donde está la frontera recoja a los tramposos al mando del rey Pigmalión.

   Los Pedritos, aquellos que son los jubilaos pasearan por la quinta avenida, aquella que está junto a la orilla de la sal, donde la custodia del coro de la cárcel tiene a la gente de la punta que se vinieron pa Punta, porque esta plaza no da bastos y así se montó el pollo del libro de los muertos, cuya definición egipcia es peri em herú entre los dictadores, el montaraz y la valkirias porque tarde o temprano me tienes que ver aunque a mí, ni lo buenos días, porque total, ¡Ehnnn! Pa lo que hay que escuchar entre tus calles al son de la vía, donde la buena estrella tenía celos del sol de Jamaica y los que cosen pa la calle venimos del muelle de levante y nos guisan con arroz brillante y estas ardentías no la quita el Secrepal, no sé (los indecisos), los que nunca se hunden en el tren de la memoria son los tontos de la tinta, esos que respetan ¡Los derechos humanos! Y se dedican a pasear su memoria por el parque de los secretos en la canoa de Punta Umbría, cuyo nombre La Peregrina, es la de pasajeros no las que utilizan para el desembarco de la chirla.

Juan Antonio Quintero




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